Durante el puente de la Inmaculada tuvímos el placer de viajar por tierras gaditanas, disfrutando de la compañia de unos grandes amigos descubrimos lugares mágicos de la tacita de plata, restaurantes únicos y bares de los más peculiares de dicha ciudad, pero Cadiz en sí merece una entrada o varias para ella sola.
En dicha escapada, hicimos una visita a un pueblo de un encanto especial, un lugar que conocí por casualidad, y es que Andalucía tiene rinconcitos llenos de luz y de historia, dicho pueblo no fue otro que Arcos de la Frontera. Encaramado en una roca y dibujando una cresta en el horizonte se alza "Arcos", el primero de una de las rutas más conocidas de Andalucía, "la ruta de los Pueblos Blancos".
Fue sin duda todo un descubrimiento, quizás la única pega es la pérdida de cierta identidad debido al turismo que lo invade, aunque eso por otra parte es comprensible. Incluido en la ruta del vino de Jerez, es un lugar a tener en cuenta, recomiendo su visita y conocer su rica gastronomía, es perfecto para tapear recorriendo las tabernas que abundan por sus estrechas callejuelas.

Fue sin duda todo un descubrimiento, quizás la única pega es la pérdida de cierta identidad debido al turismo que lo invade, aunque eso por otra parte es comprensible. Incluido en la ruta del vino de Jerez, es un lugar a tener en cuenta, recomiendo su visita y conocer su rica gastronomía, es perfecto para tapear recorriendo las tabernas que abundan por sus estrechas callejuelas.

Fotografía: http://mundomutante.wordpress.com
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